-Nunca te enamores de un poeta-me dijo- siempre tendrá el don de destrozarte con la palabra.
Y entonces, descubrí que era eso lo que buscaba,
Caminar sobre una navaja afilada,
En el abismo del amor y el desencanto,
La delgada línea entra la ilusión y el olvido,
Ser la protagonista de un drama,
Del placer escrito en mi piel a pluma.
Encontrar a alguien capaz de leer en mis ojos,
Y de crear un océano en una ciudad sin mar.
Alguien capaz de escribir un cuento a besos.
Que sea el viento que me haga girar,
Porque, ya sabes, soy veleta que no sabe donde va.
Que me dibuje un futuro con palabras,
Que las haga realidad,
Que me haga soñar con pinceladas
Y me destroce,
Que me haga una herida que no duela,
Que no quepa tanto amor,
En un poema.
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