Te veo en cada sonrisa.
Ay amor, que inefable fue encontrarte.
Apretar tus manos,
Y soñarte en besos.
Ay amor, se sonrojan mis mejillas
Al contacto de tus labios,
Se me empañan los ojos con tu mirada de mar.
Me aplaca la risa tu lengua de miel.
Te veo en cada atardecer,
Se eriza mi piel si escribes en ella un poema de caricias.
Se enciende si llegas a lo más profundo de mi ser,
Un arrebol de ilusiones.
Es tan indescriptible como el movimiento de la hoja al caer del árbol,
Vertiginoso
y
hermoso
caer
si son
tus brazos
los que
me
recogen.