domingo, 30 de enero de 2011

Capitulo dos: Recompensa

La luz del sol iba apagandose con el ocaso, la brisa del mar revoloteaba entre sus cuerpos golpeando sus rostros cansados de tanto reir, entonces ocurrió, sus miradas se cruzaron y de pronto el frio no importó, pues el calor de su lengua encendía cada poro de su piel y sentir sus labios fundiendose con los suyos hacía que lo demás dejara de importar.
Le abrazo con fuerza, queriendo que nunca se separara de ella y sonrió contra su pecho pues el esfuerzo había tenido su recompensa.