Yo no sigo órdenes de nadie,
Día a día tengo fuertes discusiones entre mente y corazón,
Por ver quién manda hoy.
Y es que hace tiempo que soy incoherente,
De pronto el corazón piensa
Y la mente late, y yo,
Me vuelvo loca pues no se ni que siento, ni que pienso.
Demasiadas brumas ante estos ojos que no saben lo que buscan.
Siempre fui demasiado patosa como para caminar sobre arenas movedizas
Y de un tiempo a esta parte,
Me dedico a recorrer laberintos,
Siguiendo los impulsos más primarios.
Pueden más las ganas de arder,
Aunque sepa que las cenizas van a ensombrecer más el paisaje.
Pero cuando aprendes a hacer un incendio en pleno hielo,
Debe ser que eso engancha.
Y lo admito, soy adicta.
Adicta al contacto de la piel,
A los besos que vacían el alma
Y a hacer de cada episodio en la cama
Una historia inacabada.
Y después lo escupo,
Tratando de hacer de mis pesadillas algo hermoso,
Y me desangro.
Pero la adrenalina que sale de mis dedos,
Esta sensación de saltar al vacío,
De estrellarme contra mis sentimientos
Y de dolerme,
Esto no lo cambiaría
Ni por toda la serenidad del mundo.
Asi que hoy obedeceré a un perfecto imperfecto y escribiré:
"Nunca abandonaré este deporte sangriento".