Hoy hace un año de aquel día de septiembre que me dejó con los pies fríos
y el corazón en blanco y negro.
Y créeme, aún no he entrado en calor,
ni en color.
Si tuviera que describir el vacío que siento,
solo podría decir que ni el cielo podría llenarlo.
He tratado de rellenar tu ausencia pero no hay corazón que pese como el tuyo, en mi.
A veces pienso que nunca te podré olvidar.
Ando perdida en una vorágine de latidos mal pagados,
el corazón late por inercia pero inerte.
Anhelo mis suspiros
pero es que ya no tengo por que suspirar
y, a besos, me cuesta respirar.
Y es que tengo la herida tan abierta.
Me dueles en la piel.
Y yo me enamoro de cada mirada que se cruza en mi camino,
regalo besos en sonrisas que no hacen sonreír,
me ilusiono
y me lleno,
y me vacío en cada polvo con significante pero sin significado.
Y al amanecer, borrón y cuento nuevo, a otra cosa mariposas.
Mi gusano sigue estando en mi,
Eternamente,
cosido de seda.
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