He aprendido a encontrar la felicidad en lugares insospechados.
No creo que exista algo más conmovedor que un hombre, que mastica una nuez mientras se toma un café porque recuerda así la tarta que preparaba su abuela para los cumpleaños.
Buscando, día a día, los sabores que ella se llevó.
Hay tanta belleza escondida en la tristeza.
Y eso me hace pensar en la vida.
Dejamos de valorar pequeños detalles, imperceptibles, y cuando nos faltan nos dejan un vacío, tan inmenso que tratamos de buscarle sustituto, y sabemos, a ciencia cierta, que no lo tienen.
Hundirse en un pozo de tristeza te ayuda a llenarte de poesía.
Nostalgia, el más inspirador de los sentimientos, y después el amor, que todo lo puede,dicen.
He aprendido vaciarme y darlo todo, aun sabiendo que corría el riesgo de quedarme sin nada.
Pero siempre me quedará el orgullo. Y esas lágrimas que no brotan pero que se que están ahí.
Si hay una religión en la que creo es en la de las miradas.
Y una sonrisa es capaz de borrar cien años de sufrimiento, y rejuvenece.
No tengo más metas en la vida que la de ser feliz,
e intentar hacer felices a los que me rodean.
Ese es el verdadero significado de la vida.
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