jueves, 24 de julio de 2014

Fue como pintar en una cama de 1,90 un atardecer que no cabe en el cielo.
Sevilla se inundo de pecas, y todas, llovieron en tu espalda.
Que maravilloso es que dos desconocidos se encuentren,
y se junten sus cuerpos.
Que dolor más placentero.
Fumar después de follar, y que el chocolate no sea solo para endulzar,
que nos deje pastoso el aliento y con sed de más.
Dejar de pensar durante horas,
reírse hasta perder la respiración,
y que me la devuelvas con un beso.
El rap que acompaña las caricias,
y tu tirándome del pelo, y mordiéndome.
Sangre, dulce como un helado a las cinco de la mañana.
Siempre fui la chica dulce del sexo a cámara lenta,
tu me enseñaste que,
 el sexo duro,
también engancha.
.






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