martes, 3 de junio de 2014
Hacía tanto tiempo que no te pensaba que me había olvidado de lo dulce que es este dolor. Creí que apenas quedaba una cicatriz y me doy cuenta de que tengo el cuerpo en carne viva. Soy una herida sangrante maquillada de alegría.
Sin embargo disfruto, creeme que disfruto de esta agonía que a veces me hace quedarme sin aire. Recuerdo que fue real y una sonrisa me desgarra las entrañas, porque corazón ya no me queda.
Decir que ya no te extraño sería tan raro como proclamar la abdicación del rey, parece imposible pero lo es. Lo que no podré decir es que ya no te quiero. Aprendí a vivir con tu ausencia pero no conseguí memorizar el camino que lleva al desamor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario