Existe un lugar donde el verde es más verde que la esperanza, donde hay abrazos que abrigan más que un manto de estrellas y miradas absolutamente deslumbrantes que te aprietan contra si como si no quisieran que jamás te fueras. Y la luna se disfraza de cuna para los sueños, esos que son tan profundos que nadie los conoce pero bonitos, casi tanto como imaginarte en mi vida. Existe un lugar donde los besos esporádicos cobran sentido de hoguera y hacen temblar y si cierro los ojos puedo respirar la paz.
Donde me siento barranco y agua y sal.
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