lunes, 30 de junio de 2014

A veces quiero escapar lejos, correr en contra de tu recuerdo y no echar jamás la vista atrás.
Y lo intento.
Corro sin descanso, sin darme tregua, pero me sangran las heridas. Y no miro hacia atrás, pero se me invierten las cuencas y miro dentro, y dentro hay nada. Vacio.
Y yo quiero llenarme, de semen, de amor. Encontrar a alguien a quien amar cada vez que hagamos el amor. Y cuando hagamos el desamor. Alguien que haga que deje de correr y que sin embargo, haga que me corra. Y me haga ralentizar y verlo todo lleno de purpurina. Que me tiña el corazón de rojo porque ya no puedo más con tanto negro. Alguien que me haga creer de nuevo en el amor.
Porque sabes que te estás haciendo mayor cuando prefieres las fiestas en la cama con desayuno de besos.
Y al final es eso, pasamos nuestra vida buscando una mitad que nos abrigue en el invierno y nos deje los pies calentitos y el corazón latiendo a mil por hora, desenfrenado y sin ganas de frenar.

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