Esa musiquita infernal se me está colando en las entrañas,
Es como una trompeta que resuena sin parar,
de soñar.
Y me hace girar en un bucle,
Un remolino de confeti en blanco y negro,
La imagen de un pasado inmensamente feliz,
Que se oculta tras un nubarrón de cenizas.
Y la opacidad de los sentimientos,
Este no tener nada claro.
Mirar hacia dentro es como mirar a través del cristal sucio de mis gafas.
Y si miro sin ellas me mareo,
Todo está tan borroso como una idea a las 5 de la mañana,
Como esas ganas de llamarte pero sin elle.
Y mil sonrisas que me distraen de esta sensación de no olvidarte nunca,
Porque al final siempre busco en ellas tu maldita y preciosa sonrisa.
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