Si alguna vez miraste a la tentación a los ojos,
Sabrás que solo tienes dos opciones:
Enfrentarte a ella o huir.
Y nunca se me dio bien eso de la cobardía.
Quizás por eso tengo tantas cicatrices,
Porque siempre me enfrenté a ella,
Aun sabiendo que iba a perder.
Y otra vez el mismo cuento,
La felicidad se cuela, burlona, por una rendija
Y encuentras chocolate puro en un beso.
Y ya lo dijo el maestro, cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo.
Así de relativa es la vida,
En su mirada vi la sombra iluminada de lo que siempre busqué,
Y bajo el calor de una manta,
Mientras la tentación me acariciaba el pelo,
Imaginé el resto de mi vida con él.
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