Busco un calmante, algo que, aunque no cierre la herida, haga que duela menos.
Busco un doctor, alguien capaz de sanarme provocándome una herida aun más profunda, que duela más, que me rompa por dentro pero que sea para siempre.
Una herida que haya que avivar a diario, como el fuego de la hoguera. Una herida por la que luchar, para que nunca cicatrice.
Dicen que si no te hace sufrir jamás podrá hacerte feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario