Te veo pasar como un halo de luz cegador que me hace temblar, y sudar.
Consigues ponerme nerviosa con tu sola presencia y me frustra no tener el control sobre mi risa.
No consigo habituarme a tu voz, te como con la mirada y los nervios me comen de ganas de que me comas con esa sonrisa breve y tenue, pero tan auténtica que logra suavizar todas tus asperezas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario