A veces, a miradas, me me rompes las baldosas del suelo y mi mundo se tambalea. Y las bragas me estampan en el suelo, si me sonries, porque me imagino sudando tu perfume y no sabes como me encanta ese olor.
A veces, sueño con quedarme dormida entre esos brazos y otras veces, los imagino, rodeandome la espalda mientras nos hacemos uno y al final acabas sudando mi sudor y juntos hacemos un nuevo perfume.
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