Secó mis lágrimas y me convirtió en cenizas.
Yo conozco bien el invierno,
Me heló el corazón y la sangre
Y consumió mi voz.
La oscuridad lleno mi vida, se me desalmó el alma.
Y de pronto una luz, cegadora de dicha,
Derritió mi corazón con un beso y llenó de primavera mi vida.
Y ya no hay más que amor en estos ojos que no pueden vivir sin ver tu sonrisa.
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